De Bolonia al 'setese' o el redundante reformismo educativo
No parece, sin embargo, que este ejemplo cunda entre los reformadores del sistema universitario europeo, enfrentados a un mar de dudas, a un cúmulo de imprecisiones y, si me apuran, a un objetivo sin norte. Esta perversa inercia ha hecho presa en nuestros reformadores, los próceres del ‘setese’, puñado de fonemas mágicos al que se recurre cual arma arrojadiza contra todo lo que no gusta. Al fin y al cabo, la reformas educativas en España siempre han sido fieles a la tradición secular de copiar la última ocurrencia francesa, eso sí, con no pocos períodos de retardo y sin ningún patrón adaptativo.
No sin cierta tristeza, venimos observando cómo los vientos de cambio arremeten contra el profesorado en nombre del ‘setese’, lo ‘ín’ que marca el esnobismo en el que se han instalado muchas autoridades académicas, aprovechando, de paso, para enmascarar negligencias y responsabilidades de quienes, ante sus claras y tipificadas obligaciones, no son capaces ni de fijar el rumbo de lo nuevo ni de administrar con dignidad el fracaso. Sin embargo, nadie pone en duda la dificultad que entraña poner a punto el engranaje formado por la universidad, la ciencia y la empresa. En este sentido, el esfuerzo que está realizando la Cátedra de Empresa Familiar por contribuir al casamiento de los intereses de estos tres subsistemas, en todo caso, no puede tener mayor vocación que la de erigirse en un mero proyecto piloto exploratorio de las posibilidades de encontrar el éxito si se apunta en esta dirección y, en ningún caso, puede ser considerado como un proyecto institucional, puesto que carecería da casi todos los ingredientes necesarios para ello. Aun así, la ilusión compartida entre el equipo de dirección de la Cátedra y el resto de profesores vinculados, solo podría tener aceptabilidad si los alumnos así lo corroboran y si los empresarios así lo perciben. Por eso, no nos hemos resistido a la tentación de sacar el tema a debate público en el II Seminario de Otoño de Empresa Familiar que mañana comienza en Toledo, donde un Rector, una autoridad educativa, un representante cualificado de la gran empresa familiar española y otro de la de Castilla-La Mancha, nos darán la oportunidad de profundizar en la enigmática correa de transmisión del conocimiento entre la academia y la empresa.
Creo que hay que ser optimista, a pesar de la desilusionante tradición reformadora española. Al igual que parece haber llegado un atisbo de consenso para colocar a su frente un nuevo director del ente Radio Televisión Española, según nos han descubierto algunos medios de comunicación el pasado sábado, debemos confiar en que los efluvios de tan extraño acontecimiento, impregne de sentido común las decisiones de política educativa. Como bien de mérito que es, los aspectos básicos del modelo educativo y los propios pilares de la investigación deberían engrosar el esquilmado arcón de las políticas de estado, quedando perfectamente justificada la sustitución de las preferencias individuales por las de un sector público planificador a largo plazo, eso sí, exento de intelectuales dogmáticos, de barruntamientos de madrugada y de sectarismo ideológico. Pero, sobre todo y en la línea de lo que argumentaría el profesor Gallo, un modelo donde primaran las cualidades de un buen líder director; y una pista: D. Antonio Flores de Lemus dirigió la hacienda pública española durante casi treinta años y nunca llegó a ser Ministro, aunque asesoró a 46 de ellos. Jose Maria Cantos. Cátedra de Empresda Familiar (UCLM)
Nota: ‘setese’, dícese del conjunto de fonemas que en lenguaje coloquial representa al término ECTS que, a su vez, son las siglas de la expresión inglesa: Sistema Europeo de Transferencia de Créditos.










